viernes, 4 de junio de 2010

Ascenso y caída en los poderosos '90

"La furia de la langosta"
de Lucia Puenzo
Editorial Mondadori

Razzani es un poderoso empresario argentino, acusado de una serie de delitos económicos, que se mueve en el submundo del poder, la doble moral, la impunidad y el delito de guante blanco, escurriéndose en todo lo posible del ataque de los periodistas televisivos que intentan descubrir su cara más oculta.

Si bien Razzani es el eje de la nueva novela de Lucía Puenzo ("El niño pez" "La maldición de Jacinta Pichimahuida", en cine "XXY") todo el relato se desarrolla a través de la mirada de su hijo menor, Tino -Valentino Razzani, un nombre digno de cualquier hijo de un cappomaffia-.
Tino es el fiel testigo, el emergente familiar de una familia tipicamente poderosa e inescrupulosamente disfuncional. Razzani, es oscuro, violento, mafioso, manipulador...  pero sin embargo, es su padre.
Con esa mirada de niño -una voz meticulosa e inteligente-, Puenzo nos relata un cuento de devastación familiar, la historia de una caida libre contada desde el interior mismo de la tragedia, nutrida por las reacciones que tienen cada uno de los personajes que lo rodean a Tino (sus hermanas, su madre, la persona que lo cuida y el hijo de ella, que parece ser su medio-hermano). Nos muestra abiertamente las vias de escape que eligen cada uno de ellos para soportar el dolor.

Puenzo construye un relato impiadosamente delicioso, una radiografía implacable de una clase social que abusa de su poder económico, destila impunidad y se maneja en una burbuja de lujos y derroches, guardaespaldas, testaferros, viajes al exterior, empresarios reunidos en cofradía, choferes y movimientos en el anonimato, que son moneda corriente en un marco de hermetismo familiar que Tino examina minuciosamente.
Deconstruir el padre que él supone tener, es un camino de madurez al que se enfrentará en el proceso en el que transcurre toda la novela. Construir su verdadera identidad, aunque con su corta edad, reafirmará sus intenciones y el mundo al que realmente quiere pertenecer.

Lucía Puenzo nos interna en una historia de poder vinculado con la politica, la economía, el periodismo y los medios que nos resultará llamativamente familiar, con bastante menos humor que en su obra anterior, pero con una velocidad en el relato cercano a "El niño pez" y  con sumo interés acompañamos a Tino en este transito niñez - adolescencia, con tintes de aguafuertes de la década del '90, década que ha quedado grabada con un sesgo tan peculiar en la memoria de todos nosotros.

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