jueves, 1 de octubre de 2009

La insoportable "levedad" de mi vecina

"Cartas a mi vecina de arriba"
de Ariel Magnus
Editorial Norma



El protagonista de esta historia -posiblemente sea Ariel Magnus mismo- es un escritor, de la camada de jóvenes escritores argentinos que tiene muchas ganas de escribir una obra que lo trascienda, que le dé un sentido a su arte.

Quizás entonces ya con ese reloj biológico que le indica que o bien se apura, o el tren del éxito, los premios, el reconocimiento de pares, la fama, y tantos otros ya se le fueron de las manos -y para siempre-, es que se dispone a escribir. A escribir su novela.

Deberá enfrentarse a un problema a priori inimaginable: ni es el típico "writer's block", ni la falta de entusiasmo, ni la musa que no baja, nada de eso. Es SU VECINA DE ARRIBA, que se ha comprado zapatos nuevos y no para de molestarlo con un incesante taconeo.

Partiendo de esta premisa simple, Magnus se encarga de escribir una novela "epistolar" entre este desesperado escritor y su vecina, quien quiere por todos los medios, hacerla entrar en razones.

Y es el móvil ideal para que Magnus despliegue su humor desconcertante y pueda reflexionar acerca del oficio de escribir, de la soledad, del ruido y el silencio, de las manías.... y esas cartas que envia van cambiando completamente de registro a lo largo de la novela.
Desde el políticamente correcto vecino que usa todas sus artes y sus bellos giros para tratar de explicarle a la señora que por más cómodos que les queden esos zapatos, generan un ruido perturbador; hasta otras que son una cataratas de insultos viviente, circulares apócrifas dejadas por el Administrador, y llega hasta a derivar en una especie de culebrón venezolano con secretos del pasado de los protagonistas.

Mezcla exacta de personajes bizarros (como en su primer novela "Sandra") con situaciones sumamente porteñas y cotidianas (como desplegó en la genial "Un chino en bicicleta"), Ariel Magnus hace gala de un humor particular, un uso de la ironía y un delirante imaginario, que hace pasar a este escritor por diversos estados de ánimo, mientras el taconeo de la señora de arriba n-o c-e-s-a.
Y mientras sigue el taconeo oradando su paciencia, la novela crece en histrionismo y gracia, en delirio y creatividad.

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